Escocés de Glasgow, Mackintosh es considerado punto de referencia fundamental del estilo Liberty, si bien siempre siguió una línea muy personal, porque sus ideas se adelantaban a su época.
Sus arquitecturas, concebidas para bloques volumétricos elementales, aspiran a una claridad y racionalidad estructural extremas. Fue el primero en crear interiores de paredes completamente blancas, el primero que superó en arquitectura el concepto de “fachada”, el primero en inspirar sus formas en el arte celta y primitivo. También sus proyectos de muebles son originales e innovadores; en el curso de su carrera llegó a diseñar muebles rígidamente geométricos, preferiblemente negros, de fuerte efecto decorativo. Mackintosh ama la madera y la trata como material dúctil y maleable, la reviste con lacas que ocultan ensamblados y juntas, haciendo resaltar únicamente las formas definitivas. Para Mackintosh, el espacio arquitectónico y la decoración eran una obra de arte total. Por eso– como muchas figuras del Movimiento Moderno – cuidaba personalmente hasta los mínimos detalles (incluso papeles pintados, luces, vajillas), hasta el punto de no aceptar trabajos en los que no pudiera tener pleno control de todo.