Primo de Anna Frank, la autora del famoso “diario”, Jean-Michael Frank nació en una acomodada familia parisina. Antes de trabajar como diseñador de interiores, pasó mucho tiempo viajando por todo el mundo. Esa experiencia dejó una profunda influencia en su trabajo.
Frank ejerció con enorme éxito el papel – nuevo para su época – de diseñador de interiores, una figura que se contrapone tanto a la del arquitecto como a la del diseñador industrial, y tuvo como clientes a las personalidades más notorias de su época, del poeta René Crevel a artistas como Giacometti, Dalí o Bérard, pasando por Paul Eluard, Louis Aragon o Nelson Rockefeller. En 1939 se vio obligado a dejar París para evitar las persecuciones nazis, refugiándose primero en Argentina y después en los EEUU, donde murió trágicamente, suicidándose como ya su hermano había hecho en París tiempo atrás.
Su estilo – definido como “lujo pobre” o simplemente “estilo Frank” – tuvo un enorme éxito entre las decadas de los 30 y los 40, y todavía hoy es punto de referencia del diseño de interiores contemporáneo. Sus muebles son elegantes y rigurosos, de líneas simples y materiales muy escogidos, clásicos de selecto refinamiento.